iD Barri Barcelona. El viernes 27 y sábado 28 de noviembre se celebró en La Capella de Barcelona el seminario internacional que agrupó un conjunto de personas que han intercambiado experiencias, proyectos, estudios y muchos deseos de introducir cambios en lo que concierne a las instituciones, a las políticas y las dinámicas que afectan a estas parcelas de ciudad que llamamos barrios. El encuentro reunió a 200 personas que acudieron de diferentes partes de España y contó con la participación de 23 ponentes procedentes de diversos países, que de manera individual o en representación de colectivos, propusieron mecanismos de trabajo y de acción en los barrios. Se entrecruzaron diferentes miradas, desde el arte, la arquitectura, la dinamización social, la antropología o el activismo.
Los debates generados a partir de las presentaciones fueron intensos y contundentes a la hora de reconocer que estamos ante un panorama cambiante en lo que concierne a la acción colectiva, y que reclama una necesidad de expandir los procesos de creatividad más allá de las disciplinas que tradicionalmente se han reconocido como capitalizadoras de ella. Abordar ciertas prácticas desde la perspectiva de las disciplinas se torna obsoleto, y carece de eficacia, si lo que se pretende es expandir la capacidad de acción que puede dotarnos la creatividad como herramienta y arma política, que todo ciudadano posee cuando la pone en circulación y en relación con los demás. Expandir la capacidad creativa, poder dedicar el tiempo y el esfuerzo necesario que ello supone en algo que pueda articularse colectivamente, el ser capaz de infundir la confianza necesaria para poder compartir proyectos, el adquirir la capacidad de comunicar para los demás comprendan la necesidad de involucrarse en un proyecto, todo esto es ahondar en las estrategias de algo que corre el peligro de tornarse demasiado nombrado: la participación.
La participación es algo que ha planeado por encima de todas las presentaciones y debates surgidos. Las dudas sobre cómo abordarla, dónde aplicarla, cuando impulsarla son menores si no tenemos definidos los porqués. Si no se tiene claro porqué es necesario activar un proceso participativo, qué es lo que se puede ofrecer y qué es lo que se quiere obtener, si no se conoce el espacio social donde se va a realizar, si no se hace transparente el proceso, mejor no enredar al personal. Si el objetivo de enredar es multiplicar la capacidad crítica, posibilitar complicidades, generar procesos de intercambio de experiencias y promover algún tipo de cambio que afecte al contexto, entonces estamos potenciando la creatividad social para aplicarla a acciones colectivas. Da igual que se active desde las prácticas artísticas, las prácticas de dinamización social o las arquitecturas colectivas, ya que el objetivo es incidir en lo político desde abajo hacia arriba. De hecho es una acción política porque engendra un potencial y una voluntad de transformación, ejerciendo el derecho que todo ciudadano tiene de participar en la construcción del mundo en el que vive. Para unos es el barrio, para otros la ciudad y otros el continuo transitar entre distintos lugares. Participar en estos procesos de transformación es un derecho, tal y como ha señalado David Harvey "el derecho a la ciudad no es simplemente el derecho de acceso a lo que ya existe, sino el derecho a cambiarlo a partir de nuestros anhelos más profundos".Pero también nos recuerda que es un territorio de confusión, conflictos y violencia, y tal y como nos ha evidenciado la historia, la clama y el civismo han sido la excepción. La ciudad y los barrios han sido escenario de destrucción creativa, pero han sobrevivido y, a partir de nuevas acciones creativas se han reconstruido, reinventado e incluso han planteado innovaciones. Todo proceso participativo conlleva esta esta práctica a la vez creativa y destructiva. Es por esto que asusta y los gestores políticos tienden a ejercerla bajo control. Más que la concejalía de participación es quizás la del control y domesticación de la participación.
La cantidad de horas que muchas personas emplearon en mantener su presencia en estos debates y otras muchas que han manifestado su interés aunque no han podido asistir, no hace más que reforzar esta intuición que se tenía a la hora de plantear el seminario iD Barrio: hay necesidad de introducir cambios, hay mucha gente moviendo proyectos para poderlos llevar a cabo y todos queremos aprender de la metodología de los otros para ser más efectivos.